miércoles, 17 de marzo de 2010

Últimamente no tenia ganas de nada... parecía como si nada valiese la pena, el trabajo era algo tedioso, sus amigos le parecían molestos, y el no quería hacer nada, solo se encerraba en su habitación a leer por horas mientras el mundo parecía seguir su curso sin importarle lo que hiciera, después de todo, no era tan relevante como creyó una vez. No tenia necesidad de compañía, ni tampoco exigía comer bien, cuando en otro tiempo le encantaba estar rodeado de gente y comer cosas deliciosas, pero bueno las personas cambian, o eso quería pensar, pero la verdad era que poco a poco se iba marchitando el sentido de la vida en el, desde que, claro... lo habían rechazado.
Habia juntado el valor suficiente para decirle a esa persona que le gustaba, pero lo ignoraron completamente destrozando el poco ego que le quedaba, si ese era el resultado de su esfuerzo, para que verse bien? para que intentar aparentar ante los demás seguridad en si mismo si de nada servia? así que por eso había decidido, o mas bien se había visto llevado a cambiar.

Ruki era del tipo de personas influenciables, la mayoría del tiempo hacia caso a lo que le dijeran la que haga, pero ahora era diferente, ya ni siquiera aceptaba las invitaciones de Uruha a salir de compras, ya no probaba los nuevos platos de Kai, ya no opinaba de las bromas de Aoi, pero sobre todo, ya ni siquiera le hablaba a Reita.

El timbre de su casa sonó y él lentamente, como si le costara poder avanzar se dirigió hasta la puerta, parcimoniosamente giro el pomo y se asombro al ver ahí, de pie, mirándolo como si fuera un bicho raro, al baterista del grupo, traía pastel así que lo dejo pasar. Después de comer y de beber te que Kai tuvo que preparar, obviamente porque a Takanori no se le daba la gana, el castaño miro fijamente al rubio, que no parecía prestarle atención

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